Gaman Training Blog

Ángulo infraesternal y pelvis: cómo interpretar el ISA

Publicado Actualizado Por David Monzón López 6 min de lectura Vídeo de YouTube

El ángulo infraesternal (ISA) es la abertura visible entre los márgenes de las costillas inferiores, justo bajo el esternón. En este artículo relaciono el ISA con la pelvis para explicarte un modelo de observación del movimiento. En el vídeo presento dos extremos —un ISA aparentemente estrecho y otro ancho— y te recuerdo que entre ambos existen muchas combinaciones posibles.

Mirar el ISA puede abrir preguntas útiles durante una valoración, pero su forma no permite deducir por sí sola cómo respira una persona, la posición de su sacro ni la movilidad de su cadera. Si quieres profundizar en la anatomía y en los límites de esta observación, puedes leer mi guía «Ángulo infraesternal: qué es y qué nos dice».

Cómo entender este modelo

En el vídeo presento dos extremos de un modelo, no dos tipos de personas. Advierto desde el principio que muchas personas se sitúan entre esos extremos y pueden mostrar otras «capas de compensación», es decir, otras maneras de organizar el movimiento. Una postura observada en reposo no me permite saber con seguridad cómo se moverán la pelvis, la caja torácica o las articulaciones durante una tarea.

En el vídeo uso las palabras «inhalada» y «exhalada» como etiquetas para explicar una posible orientación de la pelvis. No son estados fijos ni permiten deducir la respiración, el movimiento del sacro o el rendimiento a partir del ISA. Por eso observo el ángulo durante varios ciclos respiratorios y compruebo por separado la movilidad y la tarea que quiero valorar.

Localización del ángulo infraesternal entre las costillas
Localización del ISA bajo el esternón.

Extremo didáctico: ISA ancho y pelvis «exhalada»

En el primer extremo del modelo relaciono un ISA aparentemente ancho con los ilíacos (los huesos laterales de la pelvis) orientados hacia rotación interna, aducción —acercamiento— y extensión, y con el sacro en nutación, un pequeño movimiento relativo respecto a los ilíacos. Lo ilustro con una curva lumbar más marcada y la zona dorsal más redondeada. También utilizo ejemplos de deportistas de fuerza, como strongman y powerlifters, para explicar una forma de generar fuerza de manera lenta y aprovechar menos el rebote elástico. Son ejemplos del modelo: no puedo atribuir esos rasgos a alguien por el deporte que practica ni por la apariencia de sus costillas.

Extremo didáctico: ISA estrecho y pelvis «inhalada»

En el extremo opuesto relaciono un ISA aparentemente estrecho con los ilíacos en rotación externa, abducción —separación— y flexión, el sacro en contranutación —el movimiento relativo opuesto a la nutación— y una curva lumbar menos marcada (flat back). Menciono la carrera de larga distancia, la gimnasia rítmica y el ballet como ejemplos para hablar de la absorción y reutilización de energía en el movimiento. El deporte practicado o un ISA estrecho no demuestran esa posición de la pelvis ni predicen cómo aprovecha alguien la energía elástica. Si quieres profundizar en esos movimientos del sacro, te los explico en «Nutación y contranutación de la pelvis».

Vídeo: relación entre el ángulo infraesternal y la pelvis

En el vídeo desarrollo esos dos extremos, los muestro de perfil y explico cómo otras estrategias de movimiento pueden cambiar lo que vemos al principio. Te propongo usar términos como «sesgos» y «capas» para plantear hipótesis y contrastarlas con pruebas de movimiento. Las fotografías y los ejemplos de atletas ilustran la explicación, pero no validan una clasificación clínica.

Movimientos relativos frente a orientación global

Para interpretar las imágenes distingo dos cosas. La orientación global describe cómo se ve colocada la pelvis respecto al tronco o al espacio. El movimiento relativo describe cómo se mueve una parte respecto a otra, por ejemplo un ilíaco respecto al sacro. Dos personas pueden mostrar la pelvis orientada hacia delante y, aun así, moverse de forma distinta en una sentadilla o al girar la cadera.

Con las siguientes imágenes ilustro dos apariencias posibles. Una foto por sí sola no me permite comprobar si el sacro se mueve en nutación o contranutación ni asignar a la pelvis una etiqueta de «inhalada» o «exhalada».

Ejemplo visual de pelvis orientada hacia delante con un ISA aparentemente estrecho
Ejemplo visual: ISA aparentemente estrecho y pelvis orientada hacia delante.
Ejemplo visual de pelvis orientada hacia delante con un ISA aparentemente ancho
Ejemplo visual: ISA aparentemente ancho y pelvis orientada hacia delante.

Estas diferencias pueden llevarme a explorar la respiración o la movilidad de cadera. Para elegir ejercicios me fijo en lo que la persona puede hacer y en cómo responde, sin asignarle un tipo por la forma de sus costillas.

¿Cómo llevar esta observación al entrenamiento?

  1. Defino la tarea: compruebo qué movimiento interesa mejorar —por ejemplo, una sentadilla, un alcance o una bisagra de cadera— y registro el rango, el control y las molestias.
  2. Observo varias señales: miro la respiración durante varios ciclos y comparo movimientos de cadera, tronco y tobillo. El ISA es una observación más dentro de ese conjunto.
  3. Pruebo una intervención sencilla: según el objetivo, puedo probar un alcance con apoyo en pared (Wall Supported Reach), un 90/90 Hip Lift o una bisagra de cadera con apoyo, siempre que el ejercicio resulte cómodo. No asigno una técnica de exhalación obligatoria según la forma del ISA.
  4. Vuelvo a comprobar la tarea: si el ejercicio mejora el control o el rango sin aumentar las molestias, lo incorporo progresivamente a movimientos más complejos. Si no aporta nada, cambio la propuesta.

Así utilizo el modelo del vídeo para generar hipótesis y ajustar el entrenamiento a la respuesta observada.

Qué respaldo tiene esta observación

Un estudio con 24 hombres sanos encontró una concordancia alta al medir el ISA en fotografías. Eso evalúa la fiabilidad de la medida, no su capacidad para predecir la posición de la pelvis, la respiración o una lesión. Además, un estudio anatómico de 30 pelvis mostró que la forma ósea puede influir en las medidas habituales de inclinación pélvica. Por eso distingo lo que observo de mis hipótesis sobre su causa y compruebo estas últimas durante el movimiento.

Conclusiones

El ISA, la orientación visible de la pelvis y los movimientos relativos pueden describirse conjuntamente, pero ninguno sustituye una valoración directa de la tarea. Con los extremos del vídeo explico un modelo; cada persona puede situarse entre ellos o no seguirlo. Por eso observo, pruebo, vuelvo a valorar y adapto el entrenamiento a su respuesta.

Si quieres explorar un caso que no encaja en una clasificación simple, lee también «ISA estrecho y APT: ¿pueden coexistir?».