Yo también viví con dolor crónico durante años. Neurocirurgías de niño, dolores constantes, viviendo con 20% de energía...
Hasta que me diagnosticaron espondilitis anquilosante. Ese fue mi punto de inflexión: en lugar de rendirme, me obsesioné con entender cómo funciona realmente el cuerpo.
Hoy vivo sin dolor y con energía que antes me parecía imposible.
La mejora llegó mediante un proceso progresivo y adaptado a mi situación.
Por eso hago lo que hago
Si llevas tiempo limitado por el dolor, si sientes que vives con poca energía o si quieres dejar de improvisar y empezar a avanzar con un plan, estoy aquí para ayudarte.
Porque sí: yo he estado exactamente ahí.