Al levantar, girar o llevar el brazo hacia atrás no se mueve una sola articulación. La biomecánica del hombro depende de la coordinación entre el húmero, la escápula y la clavícula. En esta primera parte te explico qué aporta cada estructura y cómo se combinan sus movimientos.
Los cuatro componentes del complejo del hombro
Para estudiar el hombro distingo cuatro componentes: las articulaciones esternoclavicular, acromioclavicular y glenohumeral, y la relación funcional escapulotorácica. Las tres primeras son articulaciones sinoviales. La última describe cómo se mueve la escápula sobre la caja torácica; no tiene una cápsula articular propia.
Articulación esternoclavicular: la clavícula respecto al tórax
Esta articulación une el extremo de la clavícula más cercano al centro del cuerpo con la parte superior del esternón. Es la conexión ósea directa entre el brazo y el tronco. Distingo tres movimientos principales:
- Elevación y depresión: la clavícula sube o baja.
- Protracción y retracción: su extremo lateral avanza o retrocede respecto al tórax.
- Rotación axial: la clavícula gira sobre su eje longitudinal; durante la elevación del brazo suele producirse rotación posterior.
Aunque su recorrido es pequeño comparado con el del brazo, estos movimientos ayudan a orientar la escápula. No les asigno un número de grados idéntico para todas las personas y tareas.
Articulación acromioclavicular: la escápula respecto a la clavícula
Conecta el acromion —la prominencia ósea de la parte superior de la escápula— con el extremo externo de la clavícula. Permite que la escápula cambie su orientación respecto a la clavícula. Al elevar el brazo puedo describir, entre otros movimientos, rotación superior, inclinación posterior y rotación interna o externa. Son movimientos relativos entre dos huesos; la escápula no gira alrededor de un único eje.
Articulación escapulotorácica: la escápula sobre las costillas
Aunque no tiene una cápsula articular propia, la relación entre escápula y tórax ayuda a colocar el brazo en el espacio. Para describir cómo se mueve la escápula sobre las costillas utilizo estos términos:
- Elevación y depresión: desplazamiento hacia arriba o hacia abajo.
- Protracción y retracción: desplazamiento alrededor de la caja torácica, alejándose o acercándose a la columna.
- Rotación superior e inferior: cambio en la orientación de la cavidad glenoidea.
- Inclinación anterior y posterior y rotación interna y externa: cambios tridimensionales en su orientación.
Lo que observo desde fuera combina movimientos de la clavícula y la escápula, junto con la acción de los músculos que las mueven.
Articulación glenohumeral: el húmero respecto a la escápula
Es la unión entre la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea, la superficie de la escápula que la recibe. Su forma permite una gran amplitud de movimiento. Para explicar su estabilidad no me fijo solo en el manguito rotador: también intervienen el labrum (un reborde de tejido alrededor de la cavidad), la cápsula, los ligamentos y otros músculos.
- Flexión y extensión: el brazo se mueve hacia delante o hacia atrás.
- Abducción y aducción: se aleja del tronco o vuelve hacia él.
- Rotación interna y externa: el húmero gira sobre su eje longitudinal.
- Aducción y abducción horizontal: con el brazo elevado, se desplaza hacia delante del pecho o se aleja de él.
Cuando observo a alguien levantar el brazo, no atribuyo todo el recorrido a la articulación glenohumeral: también se mueven la escápula y la clavícula.
Cómo se coordinan al levantar el brazo
Durante la flexión o la abducción del brazo, el húmero se eleva respecto a la escápula; esta suele rotar hacia arriba e inclinarse posteriormente, mientras la clavícula suele elevarse y rotar posteriormente. Un estudio tridimensional del movimiento del hombro describe esta coordinación y muestra que el detalle cambia según el plano de elevación.
Llamo ritmo escapulohumeral a la relación entre el movimiento del brazo y el de la escápula. No sigue una proporción fija: varía entre personas y a lo largo del gesto. Por eso no diagnostico una lesión ni considero peligroso un ejercicio solo porque una escápula se mueva de otra manera. Una revisión reciente sobre cinemática escapular destaca precisamente esa variabilidad.
¿Para qué sirve conocer esta biomecánica?
Me sirve para describir qué movimiento quiero entrenar, adaptar la tarea a la capacidad de cada persona y entender por qué la amplitud que veo no procede de una sola articulación. Si hay dolor, pérdida de fuerza o una limitación importante, también tengo en cuenta los síntomas, la historia, la exploración y los objetivos. Una postura o un gesto aislado no bastan para establecer un diagnóstico.
En la segunda parte sobre biomecánica del hombro te explico con más detalle cómo actúan los músculos de la escápula y el húmero.