La neurología funcional es una expresión que se utiliza con distintos significados en ámbitos relacionados con el movimiento y la readaptación. En esta guía la empleo para explicar cómo la información sensorial, su integración en el sistema nervioso y las respuestas motoras se relacionan con nuestra capacidad de movernos.
Para interpretar este enfoque, distingo dos niveles: los procesos neurofisiológicos bien estudiados, como la propiocepción y los reflejos, y las hipótesis de métodos concretos, como P-DTR. Conocer un proceso del sistema nervioso no demuestra que una técnica basada en él sea eficaz.
A continuación te explico qué aporta esta perspectiva al entrenamiento, cómo se relaciona con el dolor y qué límites tienen las pruebas y los estudios que se citan habitualmente.
Qué significa «neurología funcional» en este artículo
Uso el término de forma descriptiva para hablar de la relación entre información sensorial, procesamiento nervioso y movimiento. El nombre, por sí solo, no identifica un procedimiento único: para valorar una propuesta hay que conocer qué pruebas utiliza, cómo interpreta sus resultados y qué evidencia la respalda.
Este uso del término corresponde al ámbito del movimiento y la readaptación. La Neurología médica es la especialidad que diagnostica y trata enfermedades del sistema nervioso. También existe el trastorno neurológico funcional, una condición médica con síntomas como debilidad o alteraciones del movimiento. Es un concepto diferente del enfoque que describo aquí.
Cómo se relacionan la información sensorial y el movimiento
El sistema nervioso recibe continuamente señales sobre posición corporal, presión, temperatura, movimiento y posibles amenazas para los tejidos. Las señales que llegan desde la periferia se denominan aferencias. Las órdenes que viajan hacia la musculatura forman parte de las vías eferentes.
Para explicarlo de forma sencilla, utilizo este esquema:
Información sensorial → integración en el sistema nervioso → respuesta motora y fisiológica.
El movimiento genera nuevas señales sensoriales que permiten ajustar la acción. Por eso, la percepción y el movimiento forman un circuito continuo.
Qué puedo observar en una valoración del movimiento
En una valoración puedo analizar cómo cambia una tarea al modificar la posición, el apoyo, la carga o las instrucciones. Me interesa observar:
- La movilidad y la fuerza disponibles.
- La coordinación y el control del movimiento.
- La percepción de la posición corporal y el equilibrio.
- La sensibilidad y la tolerancia a la carga.
- Los cambios después de una intervención y su duración.
- La utilidad de esos cambios al entrenar o realizar actividades cotidianas.
Estas observaciones sirven para orientar el trabajo y comprobar su evolución. Su interpretación depende de la prueba utilizada; una variación aislada no permite identificar por sí sola la causa de un dolor.
Qué aporta esta perspectiva para comprender el dolor persistente
La definición de la International Association for the Study of Pain (IASP) reconoce el dolor como una experiencia sensorial y emocional vinculada al daño real o potencial, o semejante a esa experiencia. También destaca su carácter personal y la influencia de factores biológicos, psicológicos y sociales. [1]
Cuando explico el dolor, tengo en cuenta tanto los tejidos como la persona y su contexto. La intensidad del dolor no permite medir directamente cuánto daño existe. El dolor es real, aunque una prueba de imagen no explique todos los síntomas.
Un ejemplo: la recuperación después de un esguince
Tras un esguince de tobillo, la lesión y la información nociceptiva pueden llevar a descargar esa pierna, cambiar la marcha o limitar el movimiento. Estas respuestas ayudan inicialmente a proteger la zona.
Durante la recuperación pueden persistir dificultades de fuerza, movilidad, propiocepción, confianza o tolerancia a la carga. En ese contexto, me interesa comprobar qué capacidades se han recuperado y cuáles siguen limitando las actividades habituales. El tiempo transcurrido desde la lesión, por sí solo, no responde a esas preguntas.
Cómo interpreto los hallazgos de una resonancia
La revisión de Brinjikji y colaboradores reunió datos de 3110 personas sin síntomas. Estimó una prevalencia de degeneración discal del 37 % a los 20 años y del 96 % a los 80 años. Son estimaciones obtenidas de los estudios incluidos, no una predicción individual. [4]
Los hallazgos de imagen deben relacionarse con los síntomas, la historia y la exploración clínica. Una alteración puede ser relevante, pero su presencia no basta para explicar un dolor concreto.
Sensibilización central: una respuesta nociceptiva aumentada
La sensibilización central describe un aumento de la respuesta de las neuronas de las vías nociceptivas centrales. Puede contribuir a una respuesta dolorosa más intensa ante estímulos dolorosos —hiperalgesia— o a dolor ante estímulos que normalmente no lo provocan —alodinia—. [2]
Estos mecanismos se han estudiado en distintos cuadros de dolor persistente. Su participación varía entre personas y condiciones. [3] No atribuyo automáticamente cualquier dolor prolongado a sensibilización central: esa interpretación requiere una valoración clínica.
Dolor nociceptivo, neuropático y nociplástico
La terminología de la IASP distingue mecanismos que ayudan a describir el dolor:
- Nociceptivo: relacionado con daño real o potencial de tejidos no nerviosos y activación de nociceptores.
- Neuropático: causado por una lesión o enfermedad del sistema somatosensorial.
- Nociplástico: relacionado con una nocicepción alterada cuando el daño tisular o una lesión o enfermedad somatosensorial no explican suficientemente el dolor.
Estos mecanismos pueden coexistir. El dolor nociplástico es un descriptor clínico; la sensibilización central es un mecanismo neurofisiológico. Los términos están relacionados, pero no son equivalentes.
Kosek y colaboradores propusieron criterios clínicos para identificar y graduar el dolor musculoesquelético nociplástico. [5] La ausencia de una explicación completa en una resonancia no basta, por sí sola, para asignar esta categoría.
Qué papel pueden tener las cicatrices
Algunas cicatrices después de cirugía o traumatismo presentan dolor, picor o sensibilidad al contacto. Una revisión sobre cicatrices dolorosas describe la posible participación de nervios periféricos y de los tejidos que los rodean. [8]
Una revisión de 2025 estudió específicamente cicatrices hipertróficas y queloides. Encontró alteraciones sensoriales en parte de los trabajos, pero los resultados fueron heterogéneos y no permitieron establecer una explicación común. [9]
Por eso, si una cicatriz molesta o limita un movimiento, merece atención. Estos datos no demuestran que cualquier cicatriz provoque dolor en otra región o una inhibición muscular específica.
Propiocepción: cómo percibimos la posición y el movimiento
La propiocepción permite percibir la posición y el movimiento del cuerpo y contribuye a organizar las acciones. [6] Participan los husos musculares, los órganos tendinosos de Golgi y otras fuentes de información, como la piel y las articulaciones.
Esta percepción depende de la integración de múltiples señales. No se puede atribuir a un único receptor aislado. [7] En el entrenamiento, esta idea me ayuda a prestar atención al apoyo, la posición, la coordinación y las condiciones de cada tarea.
P-DTR: qué propone y qué se ha estudiado
P-DTR (Proprioceptive Deep Tendon Reflex) es una metodología desarrollada por José Palomar que combina pruebas musculares manuales con estímulos sensoriales. Su modelo interpreta cambios en la respuesta muscular para formular hipótesis sobre el procesamiento sensorial y neuromuscular.
El procedimiento suele partir de una respuesta muscular de referencia, introducir un estímulo, repetir la prueba y comparar el resultado. Después de intervenir, vuelve a comprobar la respuesta.
Al describir este proceso, distingo la observación de su explicación: un cambio en un test muscular no demuestra que se haya identificado o corregido un receptor concreto. Comprobar una respuesta antes y después tampoco valida, por sí solo, el método utilizado.
Cómo interpreto el estudio publicado en 2025
Un estudio prospectivo observacional comparó P-DTR y ejercicio durante seis semanas en 30 personas con dolor lumbar subagudo o crónico, 15 por grupo. Ambos grupos mejoraron. P-DTR obtuvo mayores cambios en dolor y algunas pruebas; las diferencias en Schober y distancia dedos-suelo no fueron estadísticamente significativas. [11]
La asignación no fue aleatoria, la muestra fue pequeña y no hubo seguimiento a largo plazo. Los autores también reconocen posibles efectos de las expectativas de participantes y terapeutas. Considero estos resultados preliminares: no permiten establecer una superioridad general ni beneficios duraderos.
El estudio tampoco midió directamente la supuesta corrección de receptores o vías nerviosas. Sus resultados no demuestran un «reseteo» neurológico ni una solución definitiva para el dolor.
Qué límites tienen los tests musculares manuales
Conviene distinguir una prueba estandarizada para valorar fuerza de un test al que se añaden estímulos para inferir una alteración sensorial. Son usos diferentes y requieren una validación propia.
Una revisión sistemática de 2025 sobre tests musculares en Applied Kinesiology encontró resultados de fiabilidad variables. Para las pruebas con estímulos ajenos al sistema musculoesquelético, los autores concluyeron que la fiabilidad era inexistente y desaconsejaron su uso clínico. Algunas pruebas sin esos estímulos mostraron mejores resultados en músculos concretos. [10]
La revisión estudia Applied Kinesiology, no valida ni evalúa directamente todo P-DTR. Además, fiabilidad y validez son conceptos distintos: que una prueba dé resultados repetibles no demuestra que detecte el mecanismo que se le atribuye.
Para valorar una técnica, busco pruebas de que su interpretación es válida y de que produce mejoras relevantes. La plausibilidad de su teoría o un cambio inmediato en un test no bastan para recomendarla.
Cómo relaciono la valoración sensoriomotora con el ejercicio
En Gaman Training integro la información sobre movimiento, fuerza, coordinación y tolerancia a la carga para orientar el entrenamiento y la readaptación mediante ejercicio. También tengo en cuenta los objetivos, las experiencias previas y los factores que influyen en la recuperación.
El ejercicio dispone de una base de investigación amplia para el dolor lumbar crónico inespecífico. Un metaanálisis en red reunió 217 ensayos y 20.969 participantes: muchas modalidades mejoraron el dolor o la limitación funcional frente a intervenciones mínimas. [12] Estos resultados corresponden a esa condición y no deben extenderse automáticamente a cualquier problema.
Mi objetivo es adaptar el trabajo a la persona: elegir tareas que pueda realizar, ajustar la carga y progresar hacia las actividades que necesita recuperar. Un cambio conseguido durante una sesión cobra valor cuando ayuda a moverse, entrenar o realizar esas actividades con mayor capacidad.
Evaluar, comprobar y progresar
Para organizar el trabajo, sigo una secuencia sencilla:
- Defino una tarea y un punto de partida: qué movimiento cuesta y cómo se comportan el rango, la carga o los síntomas.
- Formulo una hipótesis: qué modificación podría facilitar esa tarea.
- Aplico un cambio: ajusto el ejercicio, el apoyo, la posición o la carga.
- Vuelvo a evaluar: repito la tarea en condiciones comparables.
- Compruebo la utilidad y la evolución: observo si el cambio ayuda fuera de la prueba y se mantiene con el tiempo.
- Progreso: aumento gradualmente la dificultad según la respuesta y los objetivos.
Un resultado inmediato puede orientar la siguiente decisión. Para hablar de progreso, necesito observar su evolución y su transferencia a actividades relevantes.
Cómo explico la relación entre dolor y sistema nervioso
Al hablar de dolor, explico que el cerebro, la médula y los nervios participan en una experiencia influida por el estado del cuerpo, la historia y el contexto de la persona. Tener en cuenta estos factores permite comprender mejor los síntomas y orientar la recuperación. [1]
Mi trabajo en el ámbito del ejercicio consiste en acompañar la recuperación de capacidades y adaptar el entrenamiento. Los síntomas que requieren diagnóstico o tratamiento sanitario deben valorarse por los profesionales correspondientes.
Si quieres conocer mi forma de trabajar, puedes consultar la asesoría de entrenamiento y movimiento.
Preguntas frecuentes sobre neurología funcional
¿Es un método único?
El término se utiliza con distintos significados. En esta guía describo una perspectiva sobre información sensorial y movimiento. La evidencia debe analizarse para cada prueba o intervención concreta.
¿Tiene evidencia científica?
La propiocepción, los reflejos y la integración sensoriomotora son procesos estudiados. Su existencia no valida automáticamente las técnicas que se presentan bajo esta etiqueta.
¿Puede ayudar a comprender el dolor persistente?
La información sensorial y el procesamiento nervioso forman parte de la explicación del dolor. Su utilidad práctica depende de una valoración amplia y de intervenciones apropiadas para cada persona.
¿Qué relación tiene con P-DTR?
P-DTR es una metodología concreta que utiliza tests musculares y estímulos sensoriales. El estudio citado aporta resultados preliminares y deja pendientes cuestiones sobre eficacia, duración de los efectos y mecanismos. [11]
¿Qué son los «neuroreceptores»?
Es una expresión divulgativa para referirse a receptores o terminaciones sensoriales. Es más preciso nombrar la estructura y el estímulo que detecta; en propiocepción participan, entre otros, husos musculares y órganos tendinosos de Golgi. [7]
¿Una mejor respuesta muscular demuestra que la técnica funciona?
Una variación aislada no establece su eficacia ni su mecanismo. Hay que comprobar la calidad de la medición, la relevancia del cambio y su evolución en tareas reales.
Sobre el autor
Soy David Monzón, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Trabajo en entrenamiento, valoración del movimiento, biomecánica y readaptación mediante ejercicio. Puedes consultar mi formación y experiencia profesional.
Bibliografía científica
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Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye una valoración sanitaria individual. Ante pérdida progresiva de fuerza o sensibilidad, alteraciones del control de la vejiga o el intestino, traumatismo importante, fiebre u otros signos de alarma, es necesaria una valoración médica.